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Una cita tardía

Cuarenta y seis años después de una cita fallida en Valdepeñas, pasé por Castejón de Ebro un día de otoño. Reconozco que me entristeció.

o era un prototipo. El más rápido de todos. Me hicieron avanzado, con basculación para poder trazar velozmente curvas cerradas cuidando a la vez de la comodidad de mis pasajeros. Alimentaba mi calefacción y mi iluminación sin hacer ruidos molestos gracias a un convertidor estático. ¿Qué no podría hacer? Los postes de la catenaria pasaban junto a mi testero como los compases de una canción, apenas reflejados en el cristal de mis faros. Un relámpago, una exhalación amarilla. ¡Imaginaos! Un día sin nombre de 1980, en la estación de Valdepeñas, un niño ilusionado conmigo se despistó un momento y no me vio pasar. Confieso que no me sentí mal. Presumido, lucía con orgullo mi velocidad máxima —ciento ochenta— en un rombo pintado en mi costado. Cortaba el aire con mi morro aerodinámico. Salía en toda la publicidad. El futuro era mío.

De 443-001, un relato corto.

Cuarenta y seis años después, el niño que no vio el tren más rápido sobre las vías en 1980 fue a encontrárselo en Castejón de Ebro. No éramos los mismos.

El autor, en el andén de una vía muerta en la estación de Castejón de Ebro. (Foto: Isabel Navarro)

Os dejo en esta mañana triste en las noticias con una galería de fotos de este tren magnífico que aún podríamos salvar. Como Machado dijo, «hoy es siempre todavía».

Testero más cercano al edificio de la estación de Castejón de Ebro de la UT 443.001. (Foto: autor) Imagotipo clásico de Renfe bajo la ventanilla lateral derecha de la cabina del maquinista. (Foto: autor) Ventanilla rectangular completamente agrietada por efecto de un impacto vandálico. (Foto: autor) Detalle del estado de la pintura de la UT 443.001. (Foto: autor) Detalle de uno de los dos pantógrafos plegados de la composición de la UT 443.001. (Foto: autor) Unión entre dos coches de la UT 443.001. Se aprecia el fuelle que los conecta. (Foto: autor) Detalle del freno electromagnético de emergencia en uno de los bogies de la UT 443.001. Se aprecia la estructura del bogie con la marca de su empate (distancia entre ejes) y componentes de la suspensión secundaria y basculación activa. (Foto: autor) Testero más alejado del edificio de la estación de Castejón de Ebro de la UT 443.001. (Foto: autor) La vieja (y ahora, nueva) galleta de Renfe sobre la librea oxidada y pintarrajeada del «Platanito». (Foto: autor) Detalle del fuelle de conexión entre dos coches de primera y segunda clase. (Foto: autor) Detalle del indicador de velocidad máxima. (Foto: autor) Testero de la UT 443.001. En la vía contigua, una unidad de la S-470 de media distancia, también cubierta de pintadas. (Foto: autor) Vista frontal del testero de la UT 443.001, abollado por un golpe recibido durante su almacenaje previo en Fuencarral (Madrid). (Foto: autor)

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